Los gemelos Kelly

Los gemelos Kelly ayudaron a investigar cómo se comporta el cuerpo en el espacio.

Cuando se propuso que un gemelo idéntico fuera enviado a la órbita para una estadía de un año en la EEI, un grupo de científicos vio una oportunidad única para estudiar los efectos de períodos prolongados en el espacio en el cuerpo humano.

Usando a Mark como un punto de referencia genéticamente idéntico, los científicos tendrían mayor confianza en que cualquier cambio que estuvieran viendo en Scott fuera causado por el entorno espacial.

Ambos gemelos fueron sometidos a una serie de pruebas que midieron posibles cambios en su fisiología, habilidades cognitivas, inmunidad y ADN.

Entre otras cosas, los resultados revelaron cambios genéticos que sugerían que el ADN de Scott se estaba reparando a sí mismo debido al daño de la radiación cósmica.

Los científicos también vieron cambios inesperados en las «tapas» de los extremos de los cromosomas de Scott, llamados telómeros, así como cambios en la química sanguínea, la masa corporal y la flora intestinal. La gran mayoría de esos cambios se revirtieron una vez que regresó a la Tierra.

«No tengo ningún síntoma de nada que definitivamente pueda señalar como efecto de esa cantidad de tiempo en el espacio, pero sí tengo algunos cambios estructurales y fisiológicos en mis ojos, aunque no afectará mi visión», dice Scott Kelly, cuatro años después.

Los científicos saben que algunas personas se ven más afectadas por los cambios oculares en el espacio que otras.

Se ha trabajado en la genética subyacente a estas diferencias. Le pregunto si, a medida que aprendamos más sobre cómo las diferentes personas responden al entorno espacial, estos marcadores biológicos podrían desempeñar un papel más importante en la selección de astronautas, quizás incluso a expensas de cualidades más tradicionales.

«Creo que eso no es solo un problema para la NASA, sino para nuestra sociedad en general… también tiene que ver con los seguros y las condiciones preexistentes, si la susceptibilidad genética podría considerarse una condición preexistente. Esa es definitivamente una conversación ética que se debe tener», dice.

Los hallazgos del estudio de los gemelos fueron tranquilizadores a la luz de los planes de las agencias espaciales de enviar humanos en un viaje de ida y vuelta al Marte, que se encuentra a 54 millones de kilómetros de la Tierra y que podría tomar nueve meses de viaje en cada sentido.

En ese viaje, los astronautas estarán expuestos a alrededor de 10 veces la dosis de radiación que recibirían en la órbita de la Tierra, lo que a largo plazo los pondrá en riesgo de cáncer y otras enfermedades.

«Tendrás que encontrar una manera de protegerte o llegar a Marte más rápido», dice Kelly. «La otra opción es simplemente aceptar el riesgo».

Quizás el mismo Kelly consideró cuidadosamente este dilema.

Kelly se retiró de la Nasa en 2016 y desde entonces ha estado escribiendo y hablando sobre sus experiencias. Junto a su esposa se mudó desde Houston, el centro del programa de vuelos espaciales tripulados de la NASA, a Denver.

En los cuatro años transcurridos desde que se fue, se han abierto nuevas oportunidades para viajar al espacio y hay una demanda de habilidades como la suya.

Michael López-Alegría, el astronauta cuyo récord de vuelos espaciales de larga duración superó Kelly, ahora regresará de su retiro para comandar un vuelo financiado con fondos privados a la EEI, a bordo del vehículo Crew Dragon de Elon Musk.

A pesar de haber logrado tanto, está claro que la fascinación de Kelly por los vuelos espaciales no ha disminuido.

«Si alguien me preguntara: ‘Oye, ¿quieres volar al espacio?’ Yo diría: ‘Claro, absolutamente’. Depende de en qué me lancen: no me metería en un cañón y que me lanzaran como una bala», dice Kelly.

«Tendría que ser algo que tuviera sentido, que fuera seguro. Pero no lo descartaría».

«Si conoces a alguien que tenga un cohete y necesite un piloto…»

Fuente: BBC Mundo

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