James-Peebles

Premio Nobel de Física que cree que el nombre de la Teoría del Big Bang está equivocado

James Peebles premio Nobel de Física, se trata del científico cuyo trabajo teórico ha sido fundamental para nuestra comprensión del universo.

En el caso de Peebles, el comité resaltó cómo ayudó a transformar la cosmología «de la especulación a la ciencia».

«Sus trabajos teóricos, desarrollados desde mediados de los años 60, son las bases de nuestras ideas contemporáneas sobre el universo«.

La organización recordaba que el modelo del Big Bang describe el universo desde sus primeras etapas, hace casi 14.000 millones de años, cuando era extremadamente caliente y denso.

A partir de entonces, comenzó su expansión mientras se enfriaba.

«Apenas 400.000 años después del Big Bang, el universo se volvió transparente y los rayos de luz pudieron viajar a través del espacio. Incluso hoy en día, esta radiación antigua nos rodea y, codificada en ella, se esconden muchos de los secretos del universo».

El científico canadiense interpretó, con sus herramientas y cálculos teóricos, «estos rastros de la infancia del universo» y develó «nuevos procesos físicos».

«Los resultados nos mostraron un universo en el que solo se conoce el 5% de su contenido, la materia que constituye las estrellas, los planetas, los árboles y nosotros. El resto, el 95%, es materia oscura y energía oscura desconocidas».

Es así como Peebles, explica Geach en The Conversation, ayudó a «introducir el ‘sector oscuro’ en nuestro modelo del universo, convirtiéndose en un pionero de (lo que ahora se llama) el modelo cosmológico estándar».

«Para empezar, en 1965 predijo que el big bang (…) debió haber dejado un resplandor, una radiación que se habría extendido (…) a medida que el universo se expandía. Ese fondo cósmico de microondas (CMB, por sus siglas inglés) fue descubierto el mismo año y ha demostrado ser invaluable para descifrar el universo».

Además «revivió la idea repudiada de Albert Einstein de una constante cosmológica, una forma de energía oscura tejida en el espacio mismo».

Geach no solo resalta sus contribuciones «monumentales» a la investigación en aspectos como «la inflación, la nucleosíntesis, la formación de estructuras y la evolución de las galaxias», sino sus libros, considerados clásicos.

Pero su legado va mucho más allá: «Mientras investigaba el cosmos, Jim nunca perdió el foco de lo que tenía al frente: sus estudiantes«, dijo Christopher Eisgruber, presidente de la Universidad de Princeton, en un evento por el Nobel.

A sus 85 años, Peebles es Profesor emérito de Ciencia de la cátedra Albert Einstein de esa casa de estudios.

«Soy uno de los muchos estudiantes que se beneficiaron de su espléndida instrucción así como también de sus famosos recesos para comer helado«, dijo Eisgruber, quien recordó que tanto profesor como alumnos iban a comprar helados en unas de las máquinas dispensadoras de la universidad y regresaban al salón.

«Y si recuerdo bien, algunas veces Jim continuaba la clase con el helado en una mano y una tiza en la otra (…) Aunque no estoy al tanto de ninguna prueba empírica que conecte el helado con el conocimiento cosmológico, me mantendré fiel a la hipótesis, defendida entusiastamente por decenas de estudiantes, de que esos recesos facilitaron nuestro aprendizaje«.

En ese mismo evento, Peebles, quien se mostró feliz por el Nobel, le dijo a las nuevas generaciones de estudiantes que no juzgaran sus carreras por los premios que pudieran conseguir. «Estamos en esto por el deleite de la investigación, por la fascinación y el amor a la ciencia. Ese es el premio».

Fuente: BBC Mundo.

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